¿Vúmetro
al máximo significa mejor sonido?
Cómo funciona la
cadena de sonido
Cuando estamos operando una consola es tentador pensar que, cuanto más alto
llegue el Vúmetro, más fuerte vamos a salir al aire.
Y entonces aparece una pregunta lógica: si el vúmetro todavía puede
subir un poco más, ¿por qué no aprovecharlo?
En el Vúmetro,el último LED verde corresponde a 0 dB y el siguiente,
ya rojo, a +6 dB. Pero que ese LED rojo exista no significa que debamos
tratar de mantener la señal allí.
El nivel de audio no es constante.
Cuando un locutor habla, por ejemplo, el vúmetro va acompañando las
variaciones de su voz. Algunas palabras tendrán menos nivel, otras más. Y de
pronto una sílaba enfatizada, una risa, un grito o simplemente acercarse un
poco más al micrófono pueden producir un aumento importante.
Esos aumentos necesitan un margen disponible.
Por eso el 0 dB es una referencia de trabajo, no una meta que haya
que superar permanentemente. Si durante una locución normal la indicación se
mueve cómodamente por la zona verde y alcanza el último verde en los momentos
de mayor nivel, estamos aprovechando bien el rango disponible.
El rojo cumple otra función: advertirnos que estamos entrando en una
zona que no debería convertirse en nuestro nivel habitual de trabajo.
Un pico ocasional puede llevarnos allí. El problema aparece cuando
intentamos que la señal permanezca permanentemente lo más arriba posible.
Porque subir más el nivel no significa necesariamente conseguir mejor
audio.
Al contrario: a medida que reducimos el margen disponible, una variación
inesperada de la señal tiene menos espacio para crecer antes de empezar a
producir problemas en alguna parte de la cadena.
Y acá aparece algo que muchas veces olvidamos cuando estamos frente a la
consola:
el sonido que escuchamos en el estudio no es todavía el sonido que escucha
el oyente.
La salida de la consola es apenas el comienzo de otro recorrido. Después
vendrán el procesamiento, la modulación y finalmente la transmisión.
Por eso, no se trata de hacer llegar el vúmetro lo más alto posible,
sino de entregar al resto de la cadena una señal limpia y con margen
suficiente.
Después de la consola viene el procesador
La señal que sale de la consola normalmente no va directamente al
transmisor.
Antes pasa por el procesador de audio, cuya función, entre
otras cosas, es controlar la dinámica de la señal: reducir diferencias entre
niveles altos y bajos, limitar los picos y mantener una modulación adecuada.
El procesador necesita recibir una señal con margen para poder trabajar.
Si desde la consola le entregamos una señal limpia, puede comprimir y
limitar manteniendo bajo control los picos. Pero si la señal ya llega
sobrecargada o recortada, el procesador no va a funcionar bien.
Por eso no estamos tratando de enviar al procesador la señal más
alta posible, sino una señal limpia que le permita hacer correctamente su
trabajo.
La señal llega al modulador estéreo
Después de atravesar el procesador, la señal todavía tiene una etapa
importante antes de llegar al transmisor: el modulador estéreo.
Su trabajo es preparar los dos canales de audio, izquierdo y derecho, para
que puedan transmitirse juntos por FM y luego ser recuperados nuevamente por
nuestro receptor.
Para hacerlo, el modulador construye una señal bastante más compleja que el
audio que salió originalmente de la consola. Genera una señal suma L+R,
que contiene la información mono; una señal diferencia L–R,
que permite reconstruir el estéreo; y agrega además el piloto de 19 kHz,
que le indica al receptor que está recibiendo una transmisión estereofónica.
¿Y qué tiene que ver esto con nuestro Vúmetro?
Mucho.
Si durante todo el recorrido mantuvimos una señal limpia y dejamos margen
para los picos, el procesador pudo hacer correctamente su trabajo y el
modulador recibe ahora una señal en buenas condiciones para generar la
transmisión estéreo.
Pero si desde el comienzo intentamos ganar nivel trabajando permanentemente
al límite, cualquier recorte o deformación que hayamos producido también
llega hasta esta etapa.
El modulador no puede saber qué parte de esa señal pertenecía al audio
original y qué parte apareció como consecuencia de una sobrecarga anterior.
Simplemente procesa lo que recibe.
Y por eso algo que comenzó frente a la consola como la intención de “salir
un poquito más fuerte” puede terminar produciendo exactamente lo
contrario de lo que buscábamos: una transmisión con peor calidad.
El recorrido completo empieza entonces a tener sentido:
Consola → Procesador →
Modulador estéreo → Transmisor
Por eso, cuando miramos el vúmetro de nuestra consola, no estamos
controlando solamente lo que escuchamos en el estudio.
Estamos cuidando el comienzo de toda la cadena de transmisión.



Comentarios
Publicar un comentario