¿Qué pasa cuando abrís el micrófono?
¿Cómo habla el operador con el
locutor sin salir al aire?
Durante un programa, el operador muchas veces necesita darle una indicación
al locutor: avisarle que viene una tanda, que tiene una llamada esperando o
simplemente decirle cuánto tiempo le queda.
Pero hay un problema: el micrófono del locutor está conectado al aire.
Para resolverlo, las consolas de radio incorporan el Talkback (TB).
Cuando el operador presiona el botón de Talkback y habla por su micrófono,
su voz no sale al aire. La consola la envía por un camino diferente
directamente a los auriculares del locutor.
Así, mientras los oyentes siguen escuchando normalmente el programa,
operador y locutor pueden coordinarse sin interrumpir la transmisión.
Es una función sencilla, pero fundamental para trabajar cómodamente en un
estudio de radio.
¿Por qué se apagan los parlantes
cuando abrimos el micrófono?
Seguramente lo viste muchas veces:
el programa está sonando por los parlantes del estudio y, en cuanto se habilita
el micrófono del locutor, los parlantes se silencian automáticamente.
¿Por qué?
Si continuaran funcionando, el
sonido que sale de ellos volvería a entrar por el micrófono abierto. La consola
lo enviaría nuevamente a los parlantes, el micrófono volvería a captarlo y así
sucesivamente.
El resultado sería el conocido acople,
ese fuerte silbido que alguna vez todos escuchamos.
Por eso, cuando se habilita un
micrófono de aire, la consola activa automáticamente el corte de los
parlantes del estudio.
Y cuando el micrófono se
deshabilita, los parlantes vuelven a funcionar.
Dos funciones que trabajan casi sin
que las notemos
El Talkback y el corte de los
parlantes resuelven dos problemas diferentes, pero trabajan juntos para
facilitar la operación del estudio.
Cuando el operador necesita hablar
con el locutor, utiliza el Talkback: el locutor recibe la indicación por sus
auriculares sin que esa conversación salga al aire.
Y cuando se habilita un micrófono
para transmitir, la consola corta automáticamente los parlantes del estudio,
evitando que se produzca un acople.
Todo sucede prácticamente sin
intervención del operador.
Son pequeños automatismos que permiten concentrarse en lo importante: hacer el programa,
mientras la consola se ocupa de lo
demás.



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