¿Línea fija o
celular?
El híbrido no
las recibe igual
Cuando una llamada entra al aire, para el oyente puede parecer siempre lo
mismo. Para el operador no.
Una línea fija y un celular tienen características diferentes. Y aunque el
híbrido telefónico haga su trabajo, conocer esas diferencias permite obtener una
comunicación mucho más limpia.
1. Línea fija: estable, natural…
pero hay que ajustarla
La línea fija tradicional sigue teniendo algunas ventajas importantes:
suele ser estable, no tiene retardo y permite una conversación muy natural
entre el locutor y el entrevistado.
También puede traer sus propios problemas: diferencias entre líneas, ruido,
zumbido o variaciones de nivel.
En el híbrido, la separación necesaria para trabajar con la línea ya viene
preajustada internamente. Lo que sí conviene ajustar durante la instalación son
los niveles de envío y retorno, probando diferentes llamadas hasta encontrar un
punto de trabajo cómodo y limpio.
Una vez encontrado, no hay ninguna ventaja en estar corrigiéndolo
permanentemente.
El celular permite algo que la línea fija nunca pudo ofrecer: sacar al aire
inmediatamente a una persona prácticamente desde cualquier lugar.
Y aparece otro fenómeno importante: la latencia o delay.
Entre que una persona habla y la otra la escucha pueden transcurrir algunas
décimas de segundo. El resultado es conocido: el locutor cree que el
entrevistado terminó, comienza a hablar y ambos se pisan.
Eso no significa necesariamente que el híbrido esté mal ajustado.
El híbrido no puede eliminar el retardo generado por la red celular. Lo que
sí podemos hacer es buscar un buen compromiso de envío y retorno y, desde la
operación, respetar un poco más los silencios antes de intervenir.
3. Fijo vs. celular: no busques que suenen iguales
La línea fija suele ganar en estabilidad, naturalidad y fluidez de
conversación.
El celular gana ampliamente en movilidad, disponibilidad e inmediatez:
puede poner al aire al entrevistado desde el lugar mismo de la noticia.
Pero hay una consecuencia técnica importante:
No conviene pretender corregir las características propias de una
comunicación tocando continuamente el híbrido.
Si el celular tiene delay, el ajuste de envío y retorno no va a hacerlo
desaparecer. Si la cobertura es mala, tampoco existe una perilla capaz de
reconstruir la información que la red perdió.
El híbrido debe quedar correctamente ajustado. Después hay que aprender a
reconocer qué problema pertenece al equipo y cuál pertenece a la línea.
4. Algunos consejos que funcionan
Cuando instalamos un híbrido, una buena práctica es dedicar la primera
semana a probarlo.
Llamar desde distintos teléfonos fijos y celulares. Probar comunicaciones
buenas y malas. Retocar el envío y el retorno hasta encontrar un ajuste que
funcione correctamente en la mayoría de las situaciones. En la práctica nos
encontramos que cada vez hay que retocar menos.
Entonces conviene marcar esas posiciones.
La experiencia muestra que, una vez encontrado ese punto, esos controles
pueden permanecer sin tocarse durante mucho tiempo, incluso años.
Otra cosa importante: antes de
mandar una llamada al aire, escuchala en previo.
Unos segundos de escucha previa permiten detectar un nivel demasiado bajo,
ruido, mala cobertura o un delay importante.
Si el entrevistado llama desde la calle, también podemos ayudarlo: recomendale
alejarse del ruido o ponerse de espaldas
al viento puede mejorar más la comunicación que cualquier corrección posterior.
Un buen operador no intenta corregir todo.
Primero aprende a reconocer qué está escuchando.
Porque saber de dónde viene el problema es el primer paso
para saber qué conviene tocar… y qué conviene dejar como está.



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